21 de Diciembre de 2016 – Una respuesta tardía

«Ay, mujer. Quisiera tanto que pudieras comprender tantas cosas… Pero, cuando traté de explicártelo, era muy tarde y tuve que desconectarme. De cualquier manera, entiendo tu ira y no te pediré jamás que cambies tu opinión, tampoco que respondas. No tiene caso. Sin embargo, en aras de la verdad y de que no me soporto al dejar algo inconcluso, diré lo que quería decir, aunque nunca lo logres o lo quieras ver.

Comenzaré donde quedé la vez pasada: “Pero mostraste un comportamiento explosivo”…

Sí, mostraste un comportamiento explosivo, como el que mostraste mientras trataba de escribir esta historia, y también mostraste otros comportamientos que me recordaron a S****, a P****, a P*******, a L****, a S****… A tantas personas que he conocido a lo largo de mi vida que, al final del cuento, me asusté.

Y sé lo que estarás pensando… Tales patrones son sólo coincidencia, no significa que seas igual que ellas o que el pasado se repetirá. Y es absolutamente verdad. Cierto, me aceleré, fue mi error. Luego, leíste un libro y fue una tremenda coincidencia que hubiera tomado esta decisión en ese momento. Pero, sin dudas entenderás que esa novela marcó mi vida… Y, por más que sea interesante saber la diferencia entre “marcar” y “definir” una vida, pasaré eso por alto ahora.

Lo cierto es, sin lugar a dudas, que me asusté. Pero, aunque no lo pareciera, no me asusté por ti. No, tú eres una mujer encantadora, con grandes pensamientos y una libertad abrumadora y avasalladora. No, es por ti (Por más que pudiere parecer una de esas excusas de “No eres tú, soy yo”, no lo es, en ese tipo de cosas me considero suficientemente sensato), es por mí.

Te intentaré explicar: Las veces anteriores me di cuenta de una horrenda verdad: En mucha medida ha sido mi culpa que todo haya fallado con estas chicas. Específicamente hablando, lo arruino todo. Y no lo quería arruinar esta vez acelerándome. Sí, ya había acelerado. Y sí, ya me he equivocado tantas veces que no quería que fuera así. No esta vez.

 

Tú eres muy buena para eso.

No lo mereces.

 

Esa es la idea de todo, y ahora la conclusión equivocada que sacaste: no es que no hubiera querido nada contigo, y te pido que no se te ocurra pensar en eso ni por un instante. De hecho, ¡quería tener a alguien como tú en mi vida! Eres una mujer sensacional y que nadie te diga lo contrario. Por esa misma razón quería que funcionara, quería que fuera bonito, y mágico, para eso había pensado en ir con calma, quitar el título “novios” y no acelerarnos más, conocernos con calma y disfrutar cada paso del camino, para no terminar dentro de cuatro meses o menos con uno de los dos, o ambos, teniéndonos rabia (Como, sin dudas, es tu caso actualmente).

No te sientas frustrada, por favor, no quiero eso. Insisto, si algo se es que mi vida es mi culpa y, sin lugar a dudas, no quería ni quiero ni querré que pagues por errores que no te corresponde. Eres demasiado especial como para siquiera pensar en semejante tontería.

Lo que quería era que siguiéramos viéndonos, y saliendo, ¡pero aún no formalizar nada! Seguir cultivando lo que estaba empezando a cultivarse entre nosotros, pero paso a paso y disfrutando todo sin tener que pensar en reglas ni en formalismos, ni nada de eso… Ser libres, como a ambos nos gusta.

Pero, definitivamente, lo volví a echar a perder. Definitivamente, no sirvo para tener a alguien en mi vida.

Entonces, no detendré tu camino. Agradezco inmensamente que lo hubieras intentado con un imbécil como yo, que no merece nada de alguien tan especial. Espero que seas feliz en tu vida y que no te vuelvas a topar con un “hipócrita”, “monstruo”, “soberano idiota”, “acelerado e indeciso”, “miseria”, “basura”, etc., etc., etc.

Por mi parte, te digo que estaré ahí si tienes alguna otra duda, o si quieres conversar, al menos para insultarme más. De cualquier manera, agradezco todo y te deseo buen viaje.

 Hasta siempre…»

 
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Espero que la destinataria de este mensaje se atreva a ver esta entrada. Ella deseaba una respuesta. Ahora se la doy con todo mi cariño y mi corazón. Tal vez, con el tiempo, logre entenderlo.

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