10 de Marzo de 2022 – Nueva etapa de demencia

Bueno, he vuelto después de mucho tiempo, mi querido lector.

Es cierto que he dejado descuidado este blog por mucho tiempo, pero ahora, en parte por deseo, en parte por necesidad y en parte por recomendación médica, vuelvo a estos lares. Pero espera, ¿Recomendación médica?
Ya llegaremos a eso.

Antes que nada te diré que, desde mi última entrada en mi diario, han pasado muchísimas cosas. Demasiadas, de hecho, para contarlas en una sola entrada. Sin embargo, por resumir de alguna manera, diré que mi vida ha dado demasiadas vueltas, sólo para terminar en el garete. Ahora con más fuerza y profundidad que nunca en mi vida.

Y aunque, como creo que te lo habrás imaginado, sí hay un evento que ha detonado el estado en el que me encuentro, este evento sólo es la punta del Iceberg. Y, aún así, he terminado sumido en una profunda tristeza, un dolor permanente, un estado meditativo constante y otras sensaciones que no me es posible describir, porque no sabría con qué palabras asociarlas.

Tanto así, que he terminado haciendo algo que no hacía desde hace unos 20 años: Comenzar terapia psicológica.

 

 

 

 

 

Y sí, mi querido lector, yo más que nadie sé que necesitar ayuda de un especialista en salud mental no implica, necesariamente, estar loco. Aunque… Con el asunto de la palabra «Loco» tengo una pequeña discrepancia, pero eso será tema para otra entrada.

Lo cierto es que mi terapeuta me ha recomendado volver a mi blog. Y sé que es opcional hacer lo que estoy haciendo ahora, pero también he descubierto desde hace años que escribir en este espacio, de alguna manera que no termino de comprender por ahora, me da cierta sensación de calma y profundidad en mis pensamientos. Justo lo que ahora requiero.

… Y además, por qué no decirlo, adoro este blog. No es mi intención dejarlo desatendido, pero mis tiempos… Simplemente no se han configurado para poder dedicarle más tiempo a este espacio. A ti, mi querido lector, que has estado leyendo constantemente estas líneas, te ofrezco disculpas por eso.

 

 

 

Por todo lo anterior, el día de hoy comenzaré con una serie de entradas en este espacio digital. Estas entradas servirán para documentar mis procesos con mi terapeuta, así como para registrar de la forma más estructurada posible mis reflexiones, mis deducciones y pensamientos. Y, con suerte, lograré obtener un poco de calma en el proceso, y además mi terapeuta podrá tener una buena guía sobre cómo me pienso y qué me sucede… Y tal vez, sólo tal vez, podrá esta historia servirle a alguien. Así no cometerá mis errores, digo yo.

 

 

 

Por último, quiero aclararte, mi querido lector, que voy a contar todo este proceso a manera de historia. Y, por lo tanto, como en anteriores ocasiones, deberé hacer unos ciertos anuncios legales:

  1. La historia que contaré es real.
  2. A excepción de quien te escribe, los nombres de los demás protagonistas de esta historia, así como las ubicaciones y nombres de las locaciones donde ocurren los hechos, serán cambiados. Esto con el fin de proteger la identidad e integridad de todas las partes involucradas.
  3. Esta historia será contada con fines meramente terapéuticos, por lo que no es mi intención que sea nociva o tenga ningún otro fin al descrito.
  4. Por lo tanto, es imprescindible establecer que cualquier otro fin no positivo o terapéutico que terceras personas puedan dar al contenido de la historia que te contaré será responsabilidad de dichos terceros y me abstendré en todos los casos de asumir ningún tipo de repercusión.

Buenas noches.

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