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17 de Enero de 2020 – Entre luces y sombras

Es, a partes iguales, satisfactorio y doloroso que los últimos acontecimientos hayan hecho que pueda regresar a hacerme cargo de éste blog.

Sin embargo, la vida es como es y, a falta de mejores opciones, prefiero contarla en éstas letras, con la esperanza, a lo mejor, de entender el camino que he llevado hasta ahora… Y de no olvidar.

Así que diré que hubo varios eventos en el año 2019 que me afectaron profundamente, igual que a todos. Pero, para no hacer demasiado larga ésta entrada, procuraré contar sólo las historias más significativas para mí. 

Comenzando con la pregunta que me ha hecho volar la cabeza en los últimos días: ¿Cómo rayos hacen algunas personas para desenamorarse en minutos?

Aunque, para efectos narrativos, llegaré a ésa pregunta y su reflexión más adelante.

¿Se cumplieron mis buenos deseos del año pasado?

A diferencia del año 2018, pasé el final del año 2019 en mi pueblo natal, con mi familia materna. Mientras intentaba descansar mi mente y mi cuerpo de un año entero de tribulaciones y stress, otro asunto que requería mi atención dividía mi concentración.

Sin embargo, como hago cada año, tuve la oportunidad de meditar lo suficiente al respecto de lo que había logrado en el transcurso del año, y de lo que me faltaba por hacer. Entonces, comparemos con la lista completa del año pasado:

  • Con la práctica, mis conocimientos en el campo para el que, ahora, estoy capacitado, entrenado y habilitado, han mejorado sustancialmente. Pero soy ambicioso, y por eso deseo mejorar aún más. Es por éso que, éste año, incursionaré con mucha más potencia en el desarrollo de software, enfocando mis esfuerzos y mi atención en la generación de «plugins» para WordPress, el sistema en que me estoy especializando en los últimos tiempos.
  • Lamentablemente, mis esfuerzos para obtener un medio de transporte mejorado han sido infructuosos. Aunque… Por otro lado, tanto cariño le he tomado a mi bicicleta en éste año que… Tal vez ya no quiera un medio de transporte diferente, sino mejorar el que ya tengo. Trabajaré sobre eso éste año.
  • Las piezas para mi computadora fueron adquiridas, comenzando por el teclado. Pero ahora, son otras, así que… Bueno…
  • La mayoría de deudas que poseo, para mi propio orgullo, han sido finiquitadas, excepto por una. Esa será abordada éste año.
  • Intenté aprender a bailar apropiadamente y, aunque ahora tengo más confianza en mí mismo, prefiero seguir buscando clases.
  • La poesía erótica ha sido, aunque poca, muy satisfactoria. Este objetivo lo puedo dar por cumplido, y ahora he de profundizar más en ésto.
  • La iniciativa d-Soft se quedó en «pendiente». Esto significa que el inversionista sorpresa no se manifestó en última instancia, pero no fue necesario en última.
  • «Gabriela» se puso en contacto conmigo, y nuestra amistad, al menos de alguna forma, fue restaurada.
  • Fui feliz. De verdad lo fui. Aunque, dados los más recientes acontecimientos, me encuentro ahora en un limbo. Es doloroso, porque creí por fin que mi vida había llegado a un sentido de plenitud. Me sentí completo… Pero bueno, ahora la tarea es encontrar nuevamente un norte hacia el cual avanzar.

Al igual que el año pasado, éste fue un año de sorpresas en el campo amoroso para mí. Empiezo a creer que estaba exagerando cuando decía que «no levanto»… O que, tal vez, no entendía las implicaciones de tal expresión como es debido. Al final de cuentas, terminé con una maravillosa persona, una mujer encantadora que me brindó su amor y su cariño, y que luego se desenamoró de mí en cuestión de horas… Por una botella de aceite.

… Aunque, ése análisis trataré de hacerlo en una entrada posterior.

El «entrenamiento» del que hablé el año pasado fue, en última instancia, una terapia de manipulación colectiva por parte de falsos coaches. Y, sin embargo, muchas lecciones fueron dadas que enriquecieron mi vida, particularmente aquellas que hablan del valor de un compromiso y del trabajo duro en su función.

Recientemente, una oportunidad en la música ha resurgido, y sé lo que dirás, mi querido lector: «¿Otra vez, luego de 8 años?». Sí, otra vez. Aunque ahora mi estrategia no es igual, y mi capacidad ha incrementado demasiado a comparación. Confío en mí mismo en ésta oportunidad, especialmente por la naturaleza de éste concurso, en que voy a participar ahora. 

Estoy listo.

 

Al final, y aunque la pesadumbre ha sido mucha, no me rindo y, entre lo que acabo de mencionar y otras circunstancias de mi vida, tanto personal como familiar, el año 2020, que ahora comienza, resulta ser… Algo sombrío en su inicio, pero sumamente prometedor. 

Y ese es mi deseo para éste año, y mi compromiso en consecuencia: Deseo que ésa luz en medio de la penumbra permanezca y prevalezca. Deseo que mi mente se haga más grande que nunca, deseo que mi condición de vida siga mejorando… Y me comprometo a trabajar duro para lograrlo.

El resto, son sólo pequeñeces.

Buenas noches…

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