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17 de Febrero de 2016

Sé que estoy loco, de remate muchas veces.

Pero no puedo evitarlo. Definitivamente no me la puedo sacar de la cabeza.

Cada vez que pasa por mi mente me detengo y regreso en mis memorias. Y sigo sin entender…

… Por qué.

A veces, cuando reflexiono sobre mi vida de forma supuestamente profunda, encuentro muchos de mis errores en el tiempo en que estuve cerca de personas que más me importaron y me arrepiento de esas situaciones, donde mis acciones provocaron debacles que, aún mucho tiempo después, me cuesta demasiado trabajo entender o asimilar.

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Una forma de catarsis, que me ha funcionado, es escribir algo en un papel. Es un ejercicio personal, como si se tratara de escribir a las personas a quienes realmente considere que vale la pena escribirles, para decirles lo que más guardado tengo para ellos, una forma de pedir perdón a mí mismo, y a esas personas, por no haber hecho lo correcto  en aquel momento… Luego, decido si lo guardo, lo quemo… o lo hago llegar a su destinatario.

Y lo he intentado. De veras que sí. Con ella, la chica con apodo de color, que tanto me inspira.

Pero no surge nada, excepto repetir la pregunta.

¿Por qué?

Y cada vez me duele más. No se si sea por la falta de conocimiento para responder a esa pregunta, o simplemente porque la extraño, pero no puedo quitarmela de la cabeza y mi única opción es seguir con mi camino y callarme lo que siento, excepto, tal vez, por estas palabras que ahora alguien del mundo estará leyendo.

¿Amor, acaso? No sabré decirlo.

Pero sí quiero entender. Al menos intentarlo…

Vaya, esa frase es bastante curiosa ahora.

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