10 de diciembre de 2023 – Una carta de despedida

Querida Angela,

Es difícil encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que siento mientras escribo esta carta. Han pasado siete meses desde esa noche oscura, desde el momento en que la amistad que compartimos se quebró como un cristal frágil. Una noche de tragos se convirtió en un capítulo oscuro, una página manchada que nunca imaginé que tendría que escribir para tratar de que mis ojos fatigados dejen de derramarse sobre todo a mi alrededor.

Recuerdo cada detalle de esa noche como un eco persistente en mi mente. Caminábamos juntos por la calle, el viento llevaba risas y la promesa de una noche divertida. Sin embargo, la risa se convirtió en silencio y la diversión en pesadilla. Tú, Angela, decidiste lanzarte sobre mí, y darme una paliza. Estabas ebria, sí, pero yo, aunque también había tomado, estaba plenamente consciente de la realidad distorsionada que se desplegaba ante nosotros.

He repasado la secuencia de eventos innumerables veces en mi mente desde entonces. Busqué razones, intenté encontrar algún indicio que justificara el ataque, pero solo encontré sombras en la oscuridad de tus acciones. Pero mi mente sólo me retornó vacío, y un grito desmesurado, una rabia inconclusa que retumbó en las comisuras de mi propia locura. Al final, la conclusión es la misma sin importar la razón.

Fuiste mi mejor amiga hasta el momento exacto en que me golpeaste por primera vez.

 

 

man in black shirt sitting on bed

Han pasado siete meses, pero el dolor persiste. No solo el dolor físico que aún siento en la frente, resultado de ser arrojado contra una barandilla de metal, o el dolor en mi pierna, que aún cojea en las noches; sino también el dolor emocional de perder a alguien que consideraba más que una amiga. El vínculo que construimos, los recuerdos compartidos, los momentos donde salíamos adelante estoicos, apoyándonos el uno al otro con una sonrisa ante cualquier cosa, por tonta que fuese, todo eso se desvaneció en la bruma de esa noche funesta.

Esta carta es un adiós. Después de lo que sucedió, ya no puedo llamarte amiga. No puedo estar cerca de alguien que, en un instante de oscuridad, se convirtió en mi agresora. La confianza se ha roto, y aunque desearía entender la razón detrás de tus acciones, me veo obligado a poner fin a esta conexión.

Escribiría sobre giros oscuros del destino, sobre la oscuridad que acecha en lo inesperado. Pero esta historia, nuestra historia, es una que no puedo entender completamente. Stephen King dijo una vez que «las pesadillas no están sujetas a la lógica, no tiene sentido explicarlas; la explicación es la antítesis de la lírica del miedo». El misterio sin respuesta, como diría el ficticio Alan Wake, es el que perdura, el que siempre acabamos recordando.

Siempre recordaré lo que fuimos con una sonrisa, y lo que terminó siendo con mis ojos abiertos de par en par. Este es un misterio que nunca podré resolver. Y por eso sé, que nunca saldrá de mi mente, tal vez para mi desdicha.

Me despido con el eco de lo que fue, con la esperanza de que encuentres la paz en tu propio camino.

Adiós, Angela.

Buenas noches.

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