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«Jessi Slaughter» – ¿Crímen y Castigo?

Hace un tiempo conocí, gracias al canal de Youtube del Dross, el caso de una chica de 11 años de edad que pasó a la posteridad como la víctima del mayor caso de acoso cibernético conocido: la red «4chan» ENTERA se volcó hacia ella en un acto masivo de lo que es denominado «Cyber-Bulling» (Tal vez el más grande y sonado del planeta).

Puedes ver el video aquí:

Como conclusión al caso reportado por el Dross, me gustaría citar sus palabras finales, dado que me parecen muy sabias en cierto sentido:

Al final, ¿Hay lecciones que aprender de esto? Yo pienso que sí. Y es, sencillamente, ponerte a pensar: ¿Estaré contento de haber dicho o hecho esto a largo plazo? ¿Me traerá consecuencias a futuro? Hacer chistes está bien, pero algunos han subido estupideces a Internet. Cosas realmente desafortunadas que, tarde o temprano, volverán para perseguirnos.

 

 

 

Conocer el caso me hizo identificarme de cierta manera. Al fin y al cabo, aunque no en su forma cibernética actual, también fui víctima de matoneos en mis años de juventud. Aquellos que conocen un poco mi historia o, tal vez, aquellos que compartieron esos tiempos conmigo, sabrán a ciencia cierta de qué estoy hablando.

Sin embargo, quiero ir un poco más lejos, no solo en el caso y sus consecuencias, sino en la conclusión a la que llega Dross en su análisis del tema.

Los mensajes de Jessica Leonhardt, en efecto, son demasiado desafortunados. En eso concuerdo con Dross y con, tal vez, toda persona del planeta que haya llegado a conocer el caso. Su padre, aunque con la mejor intención, no ayudó mucho que digamos. En eso creo que tiene razón todo el mundo, comenzando por 4chan.

Pero viene la contraparte. Jessi, pese a la verdad de lo inadecuado y odioso de sus mensajes, presentaba un detalle que no puede, bajo ninguna circunstancia, ser pasado por alto.

Ella tenía once años.

 

 

 

 

Era una niña, y quería sentirse grande y, lo más importante, que todo el mundo lo supiera. Estoy seguro que, diciéndolo de esa manera, también tú te sentirás identificado o identificada con ese tipo de actitud. Al final, todos fuimos niños alguna vez. Y ¿Quién, a esa edad, no pretendía ser adulto y rudo, pensando que se sentiría genial por ello?

Al final, la respuesta salta a la vista. Era una niña. ¿Qué esperarías que una niña de 11 años dijera o hiciera ante semejantes situaciones? ¿Que escribiera un ensayo y diera una cátedra de psicología de masas? 

De pronto, surge en mi cabeza una frase que escuché, años atrás, en una película.

¿Quién es tonto? ¿El tonto? ¿O el tonto que le sigue?

 

 

 

Me pregunto, si tantas personas dedicaron tanto tiempo y tantos esfuerzos a responder con mensajes de odio, bromas pesadas, ataques cibernéticos y bullying masivo, A UNA NIÑA PEQUEÑA, ¿Qué se puede esperar que haya en sus cabezas?

 

Ella es Jessica Leonhardt, hoy por hoy, luego de numerosas transformaciones y después de haber desaparecido de los radares, por obvias razones…

Tiene 17 años, y su cuenta de tumblr, ahora bajo el nombre de «Pretty Grotesque», muestra el lema «Todo lo que amé, lo amé sola». Se hace llamar «Damien Rose Leonhardt», y ha pasado por una etapa en la que, inclusive, se trató de identificar como un chico transgénero y no dejó saber nada de sí misma, al punto de borrar cuanta cuenta hubiera tenido en cualquier sitio, red o casilla de correo que hubiere existido. Pienso que todo eso derivó de un deseo inequívoco de escapar del infierno al que fue sometida.

Tal vez, de ese tiempo, sólo quedan los innumerables «memes» y los famosos vídeos que marcaron su vida para siempre.

 

 

Hoy su descripción personal, extraída de su cuenta, da fe del daño tan terrible que este episodio dejó sobre su mente.

 

 

 

Los niños juegan. Y, en sus juegos, interpretan otro tipo de personas. Buscan desesperadamente una identidad propia y un camino a seguir para el futuro. Eso es normal en la pubertad y la adolescencia (Creo que muy pocas personas que lean esto podrían discrepar ante eso).

De pronto, en tu normal interacción con las demás personas, aparece el «Bully» de turno, que cree que es muy divertido destrozar tu autoestima, solo por ser quien eres y por buscar lo que todos buscan, cada uno a su manera. Pero eso es una cosa, y otra muy distinta es lo que tantas y tantas personas le hicieron a Jessica. Solo por ser una niña, pensar como una niña, y hablar como una niña.

Personas que toman actitudes absolutamente destructivas al ver este tipo de situaciones en Internet son simplemente individuos que olvidaron por completo que ellos también pasaron por lo mismo.

Tal vez la única diferencia es que «Jessi Slaughter» lo exhibió al mundo, con su computadora.

Ese, tal vez, fue su único error.

 

 

 

 

Concluyamos entonces. ¿Fue correcto lo que le sucedió a esta chica? Absolutamente ¡NO! El Bullying es inaceptable, sin importar las circunstancias que pudieron haberlo provocado. ¿Se lo ganó o lo provocó, tal vez? Si tuviera la edad que tiene ahora, diría que si. Pero no. ¡TENÍA ONCE AÑOS!

 

 

 

Este tipo de experiencias me deja una triste moraleja: El mundo es un lugar más macabro de lo que la mayoría piensa. Pero eso no es lo peor. Como dice un artículo que leí al respecto: «Probablemente esta no sea su forma final».

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