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¿Sí? ¿No? ¿Qué mi#$@»=*?

Y bueno, me tocó a mí opinar sobre el bendito plebiscito… Y, como suele pasar conmigo, haré mucho más que opinar

Y es que no tengo claro si acaso muchas personas han visto ciertas cosas que parecieran… Cómo decirlo… incongruentes en medio de toda esta serie de eventos que nos ha conducido a esta… Cómo decirlo… debacle.

Si, mi querido lector, creo que estarás de acuerdo conmigo en que la situación actual de nuestro país es, en definitiva, una completa debacle. Una locura de proporciones épicas, por no decir apocalípticas.

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Comencemos por el mismísimo proceso de paz con el grupo terrorista FARC. Y nadie será capaz, ya sea que se firmen los acuerdos o no, ya sea que se perdone o no, de quitarme la idea de que este grupo ha sido terrorista desde hace, fácilmente, 20 años, ya que de guerrilla solo tenían a Manuel Marulanda Vélez y, como todos sabemos, ya «colgó el guayo». Pero eso, como dicen, es otra historia.

Lo cierto es, a todas luces, que este proceso dejó vacíos para todo el mundo: A algunos, en las leyes; a otros, en las negociaciones mismas, a muchos en el estómago… A mí, en la cabeza. Y es que los patrones y secuencias que he visto en todo este proceso son… Cómo decirlo… inconclusos.

Supongo que la primera contra-respuesta que me darían los mamertos es: «¿Pero ya leyó los acuerdos?» La respuesta es SI… Bueno, no exactamente. Leí el resumen, de forma entendible y que se encuentra en la página que puedes acceder aquí. O aquí.

En algunos momentos hablaré de los acuerdos, en otros hablaré de circunstancias relacionadas con los mismos. Se que esta publicación será un tanto extensa, pero prefiero que así lo sea. Espero que no te aburras a la mitad de esta disertación, mi querido lector.

Te dejaré algunas cosas que han hecho que me devane la cabeza, mi querido lector, a manera de pregunta. Tal vez puedas darme alguna respuesta por medio de la caja de comentarios. De hecho… insisto.

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Comencemos hablando de la gran pregunta del plebiscito. “¿Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera?”.

Pero… Es que el acuerdo final se compone de varias partes: Política de desarrollo agrario, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícita, víctimas del conflicto y refrendación de los acuerdos. Cada una de estas partes se compone de partes más pequeñas, como era de suponerse y, entre una y otra cosa, me queda la pregunta: ¿Y si estoy de acuerdo con unos puntos del acuerdo pero no con otros, como me sucede en realidad?

Claro, porque me parece que está muy acertado, demasiado para ser concretos, el acuerdo tomado respecto al campo, me parece una estrategia, más que adecuada, necesaria para este país que tanto necesita que su tierra esté en las manos correctas. Respecto a las drogas ilícitas, mi pensamiento es muy similar.

Pero… ¿Cómo es eso de que se les va a pagar a las FARC por reintegrarse a la vida civil? Digo, ¿Puestos en el congreso, salarios fijos, voz en las decisiones, sin carcel…? Claro, la democracia se forma entre todos, y ellos también hacen parte del pueblo, pero… ¿Esto es acaso impunidad? SI, dicen Uribe y su séquito, NO, dicen Santos y su combo, a cada quién con su opinión. Haré un análisis más a fondo de esto dentro de poco, tal vez lo escriba en este blog… Tal vez no…

Entonces, esa es la primera duda que tenía. El plebiscito, a mi parecer, no le da opciones a las personas que están de acuerdo con una cosa o con la otra. Inicialmente mi posición estaba clara al respecto, pero luego leí la pregunta una vez más.

¿Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera?

Entonces lo comprendí. La pregunta tiene truco. No se trata de saber si apoyo los puntos del acuerdo… Sino el acuerdo mismo. Eso significa que la pregunta, en sí misma, no está diseñada para saber si el pueblo apoya los puntos del acuerdo, sino que haya un acuerdo per se.

Ahora bien… Es el acuerdo de La Habana. ¿Por qué en La Habana y no, por ejemplo, en Venezuela?

Hay un proceso entre la propuesta de plebiscito y su aprobación por parte del Senado y el Congreso. En este caso, el tiempo fue récord. ¿Por qué?

El líder de las FARC dijo simplemente «Pedimos perdón por los daños que pudimos haber causado». Y sólo eso. Y las noticias dicen que la gente aceptó esto. ¿Por qué? ¿Aceptaron realmente sólo eso? ¿En serio este líder de las FARC siente que, simplemente, PUDO haber causado algún daño? ¿O sólo se trata de una combinación errónea de palabras?

En todo caso, es muy sospechoso, igual que muchas otras cosas. Como que este grupo escogiera zonas de concentración que se ubican de forma estratégica sobre las zonas que tienen mayor influencia del narcotráfico, por lo tanto aquellas en que más control tienen. O que uno de los acuerdos establezca que los líderes van a rendir testimonio (No indagatoria, no interrogatorio, testimonio libre) sobre la ubicación de los desaparecidos, los secuestrados y las caletas de dinero. No es malo ésto último, pero… «Mira, fulano, te ordeno que mandes algunos hombres a esta, esta y esta otra caleta, sácala de ahí, organiza como si nunca hubiéramos estado ahí, y escóndela donde yo no pueda encontrarla, luego desaparece y no me digas dónde», ¿No te suena viable, mi querido lector?

Además, la forma en que se está haciendo tanta campaña y tanto énfasis en que «SI significa PAZ» y «NO significa GUERRA», y por otro lado la contra-campaña de que «SI le regala el país a las FARC» y «NO le devuelve la DIGNIDAD a Colombia». Esto se ha minimizado y traducido por los medios (Y, por manipulación clásica de medios, por la gente) en: «El del SI es Santista, Guerrillo y Vendido, y el del NO es Uribista, Paraco y un maldito destructor».

Y se está convirtiendo en una pelea entre el pueblo… Y el pueblo. Se están atacando los unos a los otros por una sílaba.

¿Entonces, al final, esto es una… Contienda… Política… Entre Santos y Uribe? ¿Entre un bando y el otro? ¿Entre… godos… y… liberales? ¿Recuerdas, mi querido lector, las clases de historia? ¿O, tal vez, dependiendo de tu edad, te tocó esa violencia?

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Sí, hay muchas otras cosas que me parecen sospechosas… Pero creo que no terminaría esta entrada en, al menos, un mes. Y la elección es este domingo. Te invito a que lo conversemos… En la caja de comentarios, o tal vez en persona… O como tú lo desees, mi querido lector.

Lo cierto es algo que mi madre me ha dicho esta noche. Las FARC están diezmadas. Sus líderes han caído como moscas en los últimos años y sus números ahora están en desventaja. De continuar, en menos de dos años estarían derrotados militarmente, por más escudos humanos que posean.

Pero entonces, el gobierno comienza las negociaciones ofreciendo demasiado a cambio de, según parece, muy poco. Demasiado poco. Tal vez pocos lo han notado, pero el gobierno, más que permisivo o condescendiente, parece… Desesperado, ¿No te parece?

Y entonces, me queda una macabra pregunta en el tintero, porque no creo que haya argumento alguno, por más lógico que sea, que me saque esta última conjetura de la cabeza.

¿Será acaso que las FARC lograron hacerse a algo demasiado importante para el gobierno, y ahora están usándolo para presionar los botones adecuados y obtener lo que deseen para terminar con esto?

 

Esa... Es la pregunta correcta
Esa… Es la pregunta correcta

 

 

 

Al final, la elección está en nuestras manos. Cada quien tendrá sus motivaciones para votar de una forma o de otra, y no pretendo, ni por un segundo, influenciar un lado u otro. Pero, quiero que pienses lo que voy a escribir ahora, mi querido lector.

Tengo una sobrina. Tiene tres años. Mi mejor amigo tiene una sobrina. Tiene seis años. Mi mejor amiga tiene un sobrino. Tiene dos años… Muchos de los que hemos vivido en medio de esta guerra tienen hijos. Jóvenes.

El acuerdo tiene en su nombre la expresión «La construcción de una paz estable y duradera». Y es obvio. La paz… Sólo es un concepto. Un estado que trasciende al alma y se manifiesta en la sociedad, una conciencia política (Política, como el comportamiento de la sociedad y no como las campañas de control de masas de unos cuantos que vemos todo el tiempo). Este acuerdo no hará paz, por más campañas publicitarias que haga todo el mundo, aprovechando la situación. No acabará con el hambre, ni la crisis educativa en Colombia, no arreglará la violencia de género, o las violaciones, las desapariciones forzadas o las bandas criminales y, mientras haya adictos a la droga, seguro que NO arreglará el problema del narcotráfico, o la corrupción que abunda en todas las esferas del poder, no cambiará el desbalance económico o el índice de contaminación… Pero ayudará.

Este tiempo tan caótico, es necesario porque es necesaria la tormenta para que haya calma después de ella. Sí, sólo a través de la violencia aprendemos a apreciar la calma. Sólo aquellos que han sido débiles aprenden a conocer el valor de la fuerza, y sólo a través de la guerra, podemos saber el valor de la paz. Estoy convencido de eso, y ese pensamiento no abandonará nunca mi vida, ni menos mi mente divergente.

Respecto a lo que sucederá después de este Domingo, estoy de acuerdo con la periodista, y ahora youtuber, Vicky Dávila.

 

El SI no significa paz. El NO no significa guerra. Es cierto.

Pero, al final, sin que este país tenga a su mayor yugo asediando a todos, podré estar tranquilo sabiendo que mi amada sobrina podrá pasear por un hermoso prado en una mañana soleada, sin temor a que pise una mina quiebrapatas. Sabré que ella podrá estar en un colegio con un maravilloso sistema educativo, que fue posible gracias al dinero que antes se invertía en luchar contra la guerrilla más poderosa y antigua del mundo. Sabré que podrá estar donde sea sin temor a ser secuestrada, que podrá vivir tranquila en un país que puede amar y que la ama…

¡Que podrá vivir en PAZ!

Y me sentiré orgulloso al saber que, al menos con un voto, sea el que sea, le daré ese regalo, ya que aún no tengo ninguna forma de darle otro.

No, esta elección no debe hacerse pensando en nosotros: Sería egoísta y, por mucho, banal pensar que esto será beneficioso para esta generación, para ESTA Colombia.

No, esta elección no debemos hacerla por nosotros. Que si le vendimos el país a Timochenko, que si Santos está ganando, que si Uribe está peleando, que si las FARC nos están engañando, que si Maduro está jodiendo, que si X, que si Y… Esto no es por nosotros, y quisiera, mi querido lector, que lo entiendas de una buena vez…

Esta elección es por los que vienen después de nosotros. No disfrutaremos un estado de «paz», ¡ELLOS LO HARÁN! ¡ESTO ES POR LA COLOMBIA DEL FUTURO, POR NUESTROS HIJOS Y SUS HIJOS!

 

No, no disfrutaremos de un estado de «paz». Nosotros sólo la construiremos para el futuro y, con suerte, tomaremos los dividendos de esa construcción. Pero el producto no es para nosotros… Es para ellos. Es por ellos. Por mi sobrina, y la de mi mejor amigo, y el de mi mejor amiga. Y los hijos de muchos de mis compañeros de colegio y amigos, por los hijos de mis primos, por los nietos de mi madre, por los nietos de mi padre, y todas las nuevas generaciones que vendrán después de nosotros.

Entonces, cabe preguntarnos, al final de toda esta verborrea que me he echado en esta entrada: ¿La elección que vamos a tomar será la mejor para aquellos que hereden la Colombia que les dejaremos? ¿Vale la pena quitarle esa posibilidad a nuestros hijos, nietos, bisnietos y demás, por cosas tan triviales como unos sueldos, o unos días menos de cárcel, o una imagen partidista, o una ideología o lo que creamos de unos o de otros?

¿En serio seguimos estando en una Patria Boba?

Yo ya se cuál va a ser mi voto este domingo. Espero que también lo sepas, mi querido lector. Y espero que tus motivaciones sean las mejores… Por el bien de todos.

Y, por favor, nadie se termine matando entre sí por una mera sílaba. Recuerden: Todos vivimos aquí, y mientras sea así tenemos que seguir vivos para seguir siendo Colombia.

 

 

 

Buenas noches…

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