Solo…

Vieja emoción,
vieja amiga
que viaja conmigo
entre las piedras
y el inmundo pavimento.

No me duele,
pero ¿Por qué me duele?
Ya no siento extraño el vacío,
no me hace falta
el toque, la mirada,
pero me hacen falta…

La tormenta acompaña mis ojeras,
me pesan los ojos,
mi mirada se enreda,
mis cristales se empañan,
mi mundo apaga sus luces.

¿Por qué me duele
si ya no me duele?
¿Por qué me sangra
si ya no está abierta
la herida en el alma?

¿Será estupidez,
orgullo, tal vez?
¿Será engaño?

¿Por qué me sigue
visitando
tu fantasma
en las noches?

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