Cuán sombría se torna
la pesada alegoría a la vesania
en la que mi vida, con el paso
de cada pedalada,
se ha convertido.

Verte ahora,
convertida en recuerdo,
desfasado y frío,
oscuro, vacuo, perdido,
todo por un fantasma
que nunca existió…

 

A ésto hemos llegado,
a tan cruel epifanía
del putrefacto devenir
de mi condena…

Mi dolor, mi eterno castigo,
la antítesis de mis comunes
palabras.

Si tan sólo pudiera…

 

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